
Hoy no tengo ganas de contar sobre tristezas ni desiluciones. Solo quiero hablar de una persona en particular.
Lo conocí no hace mucho, estudiando ingles. Recuerdo que al comienzo caminábamos mucho y conversábamos de tantas cosas. Congeniamos bastante rápido. Lo primero que me contó: "Trabajo en un casino. Soy dealer" y me explicaba todo lo que hacía. Yo casi nunca le entendía pero me agradaba escucharlo. Fue de un momento a otro que la confianza empezó a surgir, nos jugábamos bromas y ya nuestras charlas no eran tan superficiales.
Y la primera vez que nos vimos -fuera de las clases- fue cuando pagó su writing. El lugar: starbucks. Con unos frappuchinos y cigarros por montón recordamos situaciones pasadas. Yo para ese entonces prefería simplemente escuchar, puesto que tampoco tenía mucho que contar.
De la nada apareció algo en mi vida, común a la suya. Entonces él, me escuchaba un poco más ahora y me aconsejaba. Yo estaba fascinada porque casi siempre solía decirme lo que yo quería oír. Pero aquella vez que nos reunimos en su casa para "estudiar"; yo terminé haciendo de todo menos aprender la gramática y el vocabulario, por culpa de acciones ajenas. Pero él estuvo conmigo dándome esa pelotita para que golpee o dejándome tirar cosas en su dormitorio. Y luego me llamó para preguntarme si había alguna novedad respecto a ese no tan agradable trance por el que pasé gracias a un tercero.
Cuando ya habíamos acabado el mes de clases, accedí a ver una película en su casa -es algo de lo que no soy muy fanática-. Vale admitir que eligió una buena película para iniciar aunque sea un mínimo gusto en mi por el cine. Y comimos canchita y brochetas. Me hizo escuchar un poco de su música y conversamos más. Jugamos con la cámara y mi encendedor. Vimos fotos y nos burlábamos de nuestra antigua profesora con su recordado: "At the same time" (juntando las manos).
Nos matriculamos nuevamente juntos pero en diferente local. El segundo día de clases fue mi cumpleaños y recién a la salida me dio mi abraso -es que llegué tarde- y enfermo fue a mi casa con su sixpac de cusqueña. Gesto que difícilmente olvidaré.
Ahora, comentábamos -ok rajábamos- de nuestros nuevos compañeros y de la profesora. Burlándonos desde la vez que le dijo a una compañera: "Pero alumna hágame una pregunta personal"; y nosotros sigilosos decíamos: "Profesora es hombre o mujer" (ya que parecía cabro). Y un viernes de ese mes; me ocurrió algo desagradable. Yo estaba medio ida, y bastante triste. En clases, no participé o me remitía a responder lo que me preguntaban. Ni bien salimos le conté todo lo que pasaba mientras lo acompañaba al banco a recoger su CTS. El me dijo que era lo que debía hacer. Yo escuchaba pero era difícil razonar. Ni siquiera había almorzado y me invitó a mc donals -creo que me vio demasiado mal- y luego me dejó en mi universidad. Ese día no me importó llegar tarde a editar.
El siguiente viernes saliendo de estudiar nos fuimos a KFC, donde nos sentamos a conversar -porque nunca llegó el pollo- por un par de horas y en rumbamos a mc donals por un mcflurry. Pero gracias al poder de persuasión de Carlos Thorton y mi sutil distracción, terminamos comiendo bigmac en combo. Terminamos llenotes y caminamos desde el Ovalo Gutierrez hasta Córpac (latón), luego de que se tomara una foto para Snickers y la chika nos preguntara si eramos enamorados y yo le respondí que no para que él se la lige -y ni eso hizo-. Ahora se puso a cantar y me jugo una broma que le costó mi resentimiento momentáneo. Regresé a casa cantando "Al otro lado de la luna" por su culpa -solo que yo lo canté más bonito-. Esa tarde fue una de las mejores para mi. Al día siguiente teníamos que ponernos a estudiar para el examen final -cosa que nunca hicimos-, pero terminamos viendo 2012 -así practicamos con los subtítulos, me dijo-.
Este mes lo terminaré estudiando sola. No se matriculó porque creo el trabajo se adelantó. En realidad no lo sé. Desde el día del examen final que terminamos finalmente comiendo el tan ansiado mcflurry, no hablamos. Llamadas si, por messenger también; pero no es lo mismo. Hay tantas cosas que contar en dos semanas que no nos vemos. Y lo extraño mucho. No tengo con quien burlarme ni hacer bromas en clase. Se que pronto se irá a trabajar algo lejos y por tiempo prolongado. Espero que sea bueno -y que al fin consigas una flaca-. Solo me queda desearte la mejor de las suertes -aún no te vas, nos queda un poco de tiempo para chismosear-.

Y remontándome a aquella vez que conversamos:
Yo: -Oye! escribí en mi blog.
El: ¿Y escribiste sobre mi?
(Aquella vez la respuesta fue) -No, como crees.
(En cambio esta vez le diré) -Ya anda lee y emocionate.
*Ya no habrán más tonterías ni garabatos que escribías en
mis libros -y yo en los suyos-.
*Ni los incontables cigarros que fumábamos en nuestras
largas caminatas.
*Ni te diré nuevamente: "Por tu culpa voy a engordar,
mira todo lo que comemos"
*Pero de todas maneras antes que acabe el año caminaremos tomando vino pero que este envuelto
en bolsa de papel y solo por las calles Barranquinas (recontra bohemio)
Con cariño para mi super amigo Guillermo Nuñez.
PD: Todo porque eres chevere. miss 'u chino.